jueves, 9 de diciembre de 2010

Mi silencio

Un farol de luz, encima mío, y encima vos.

Voz,
sobre,
Mi,
silencio,
arremete un bandoneón.

Encima los lápices ya duermen
sin paz y su

Voz,
sobre,
Mi,
silencio,
se cae un soberbio turista.

Me agotan las estructuras
que isostáticas caen en mi.

Voz

Y envuelven en

Sobre

Las frases que arreglo con

Mi, silencio.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Hana

Con las manos llenas de azúcar, al menos hace unas horas atrás, con las mismas manos con las que sujetaba al amor de su vida.

sábado, 30 de octubre de 2010

Si te escuchara mi abuela.. !

.: Suenan los detalles de un clavo, los sueños de una esperanza astillada, suena a plasticola que aglomera partículas, gritan viscosos seres que miran muy desde afuera, suena a mundo empezando a renacer, a energía altamente contagiable, si resuena tu niñez será por los años que sonaste y vibraste en otras pantallas, será por el sonido de las voces que se encuentran, que te son extrañas y te extrañan. También suenan los libros y sus copias, se escucha atentamente al lector, se siente el sonido de sus palabras, las vibraciones y reverberaciones de la luz que nos aplaude las mentes que gritan y siguen hablando sobre escuchar, pero hablan sobre un mundo de hablar y jugar a la pelota, de gritar los goles y escuchar los motores bien calibrados, los diapasones tirando un La y el que toca la guitarra afinando como puede. Cantan después los perros pero nosotros decimos que ladran, les chistamos y ellos escuchan lo que quieren pero no importa, nos alegran el día que grita sol y sombra abajo de un árbol que da órdenes a sus hojas que no se escuchan cuando caen al suelo pero se amontonan y se escucha el barrido de la vieja de la esquina, toda la mañana, el chusmerío de las otras viejas que van a la verdulería y se le caen las monedas, y sonaron, nunca se las devuelven. Entonces suenan los billetes de colores y suenan los viejos que ganan poco, que resuenan en el Parlamento pero que no se escuchan porque los audífonos están rotos. Gritan los caminantes libres en la montaña que les devuelve ecos, gritan los scout cuando están afónicos de vivir una locura de hablar y escuchar las palabras de un viejo que gritaba en el ejército y que hoy está tan lejos como los gritos de la señora de al lado que me tienen harto y los cambio por los ruidos de mi cabeza que quiere explotar de tanto sonido viajando a una velocidad imperceptible y diferenciando el molesto ruido de las teclas que escribo del barullo que hay abajo, el que siento escuchar aunque esté sólo. Suenan las maderas que ahora están en el fuego y arden, y alimentan los sueños de los que no ven pero escuchan y escucharán siempre las palabras que suenan ahora mismo o gritan su ardor al que escucha sutilmente este último detalle:.

jueves, 28 de octubre de 2010

Páramos del poniente

.: Otra ráfaga de arena invade nuestro espacio, en minutos se disuelve en el más allá. Una corriente de aire cálido nos hace cómplices, nada nos importa: no sabemos si esto es El Cairo o los médanos de la costa de Buenos Aires, pero aquí estamos, sabemos que estamos, sabemos el último número de teléfono que marcamos, que nos despertamos cuando el sol aparecía.
Debe ser el mediodía de los medios días que pasamos sin comida y sin sombra. Los médanos son infinitos, y nuestros pasos, diferenciales. Correr, saltar, todo lo que denote un avance longitudinal es en vano. Girar no, porque bailamos y a vos te gusta. Le bailamos a la arena que nos encandila y al oasis que imaginamos, lejano. Pero cuesta, perdemos la sal y nuestros cuerpos se debilitan, poco a poco.

En este momento no me puedo dormir, estoy tranquilo con vos acá, pero ese impulso por querer protegerte los ojos, cada vez me acentúa más la esperanza de que el mar está cerca y que no es sólo mi volátil imaginación :.

martes, 5 de octubre de 2010

Salimos, por favor ?

Se hace un espacio (había una piedra)
tropezaste, estás en el suelo sangrando
la roja presencia de tu amor se vuelve
sus pasos eran en otra dirección y los seguiste erroneamente

Cuesta levantarse, es muy cómodo así
y como todos pensamos que no me correspondes
el correo deja cartas y cartas a la vista de los ciegos
estas huellas son tanta ayuda que me niego

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Preso de la falta de oxígeno

. Si ella no entendiera nada de esto, sería una comedia lo que me hace jugar al desvelo. Y no soportaría que me dibuje cielos y cielos de esperanza; seríamos un vano día de alegría.

Y temo por eso, porque sea uno y tenga yo que conservarlo para arrastrar mi cadavérico bosque de ideas por toda la ciudad.

Está claro que si pudiese, dejaría de encandilarme con su luz, pero me muerde el deseo del calor y de un abrazo eterno. Que se enteren todos, no deseo su carne, y eso es lo que no están viendo, malditos corrompidos por el descaro material.

Para evitar la fragilidad, todo lo daría por que fueras unos minutos de verde óxido, venenoso, para esquivarte. Pero eres dúctil y maleable como el más puro cobre (y si nadie te hubiera descubierto antes, esto sería la prehistoria) y el hábil de ojos puede ser quién domine tu arte de hablar como una dulce niña.

Que ya no estalla, porque terminó hace 10 minutos, la guerra de mi corazón, mi mente y mi cuerpo. Que todo entiende que no se puede hacer de esto una aleación.

¿Y si se pudiera? Otra vez el cielo de esperanza se abre y es que yo soy un viajero incontenible, inquieto y con una mochila llena de olvidos, que cabe el tuyo a la perfección.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Ejecutivo, llevo campera verde

esto no debería haber pasado, me lo repito, esto no debería haber pasado, pero pasó y ahora estoy acá, sin poder, sin querer salir.. sin saber ni siquiera si en algún momento entré...